¿Por qué mi empresa debería contar con un Delegado de Protección de Datos?

¿Por qué mi empresa debería contar con un Delegado de Protección de Datos?

julio 29, 2019 Desactivado Por Valvonta News

Un año después de su estreno, las empresas siguen tratando de adaptarse a la normativa y parece que cada vez están más cerca de conseguirlo. De acuerdo con el informe Hiscox Cyber Readiness Report 2019, el 68% de las compañías españolas defiende que garantizar su cumplimiento es prioritario en su estrategia de negocio, cinco puntos por encima de la media de países analizados.

¿Por qué mi empresa debería contar con un Delegado de Protección de Datos?
 

Entre otras cuestiones, el RGPD regula la figura del Delegado de Protección de Datos (DPD), un perfil con el que determinadas empresas deben contar en sus plantillas y cuya función es vigilar el tratamiento que hacen estas de la información de sus clientes. En otras palabras: un mediador que, en caso de conflicto, se debe convertir en el defensor de estos últimos en lo que se refiere a la gestión de sus datos personales.

Su papel resulta tan beneficioso para los usuarios como para las empresas. Los primeros pueden recibir respuesta y solución a sus reclamaciones, pero también indemnizaciones por los daños sufridos. Un dinero que, de tramitarse por medio de la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD), se destinaría íntegro al Tesoro. Las compañías, por su parte, salen ganando si,ante un mal tratamiento de los datos de un cliente, indemnizan a este en lugar de pagar una multa administrativa que, además de ser de mayor cuantía,vendría acompañada del consecuente desprestigio mediático.

Pero el RGPD no se limita a definir lo que debería hacer un DPD y promover las ventajas de contar con sus servicios. Fija como obligatoria su presencia en empresas y entidades, públicas o privadas, que traten de manera sistemática datos de carácter personal, ya sean de clientes, empleados o proveedores, independientemente de su volumen. Esto incluye, por citar solo algunos, desde aseguradoras, entidades financieras, compañías eléctricas y agencias de publicidad hasta colegios, universidades, centros sanitarios,  empresas de seguridad privada…

FUENTE: EL PAIS – Seguir leyendo el artículo